lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Cómo soluciono este problema?


Cuatro secretos para tomar el control de los problemas… Y ¿Quién no los tiene?





Todos los problemas sólo tienen dos componentes: situación y solución. Tú puedes controlar los problemas en tu vida, adoptando cuatro herramientas que dependen de ti.

Haz de los problemas una oportunidad para fortalecer tu proyecto de vida y construir tu felicidad. 




¿Cuál es tu actitud ante los problemas?, ¿Qué dicen las personas que te conocen, acerca de la manera como tú enfrentas los problemas?, ¿Cómo te cambiaría la vida si resolvieras ya los 3 problemas más importantes?

Hace muchos años, un tutor me dijo que yo tenía la creencia de que los problemas eran callejones sin salida y no situaciones que podían ser solucionadas.

Si eres estudiante, sabrás que muchas de las tareas del colegio o los trabajos de la universidad consisten en resolver problemas: de matemáticas, de física, de química, de filosofía, de administración, etc. Y es que la educación se toma en serio eso del análisis y solución de problemas; incluso muchos educadores prefieren plantear “situaciones” a sus estudiantes, en lugar de referirse a “problemas”.

En tu trabajo, siempre se te están presentando problemas a los que debes darle alguna solución lo más rápido que puedas; o problemas que debes escalar a tus superiores, si no cuentas con la autoridad o las competencias para resolverlos.

En tu familia, comprenderás que una fuente importante de problemas son los asuntos de la vida cotidiana: echar la ropa sucia en el canasto, organizar la habitación, soltar el inodoro, llevar los platos a la cocina, organizar el garaje, apagar la luz, bajarle a la música, encontrar algún objeto, etc. Tal vez, estos asuntos sean el origen de tus problemas y no tus padres o hermanos.

Y es que pareciera que estamos rodeados de problemas como la inseguridad, la economía, el tráfico, la falta de tiempo, la corrupción, el cambio climático, la violencia y muchos otros.

Definición de problema


Creo que desde pequeños y a lo largo de nuestra vida vamos aprendiendo a ver los imprevistos, los obstáculos, la diversidad o las variaciones de lo normal, como problemas.

En términos generales un problema es cualquier situación que requiere una solución, es decir que hay dos componentes valiosos: situación y solución. Eso es un problema; ni más ni menos.

Si tú te enfrentas a un problema, te recomiendo que cumplas dos etapas:

  • Situación: puedes describir momentos, lugares, personas, hechos, datos, ambiente, objetivos, causas, factores.
  • Solución: puedes considerar alternativas, opciones, fórmulas, procedimientos, beneficios, costos, respuestas.
Todo problema puede ser resuelto si se entiende la situación y se ejecuta la solución

De hecho, hemos evolucionado como especie gracias a que millones de nuestros antepasados, tuvieron que solucionar las diferentes situaciones y retos de su vida anónima para nosotros. 

Igualmente, toda la cultura humana ha sido creada como soluciones a diferentes situaciones que vivieron sus creadores. Esto lo saben muy bien, los historiadores, los arquélogos y los antropólogos. 

Sin problemas no habría homo sapiens ni cultura humana.

Los problemas en tu vida


Más aún, tú no serías lo que eres hoy si no fuera por los problemas que has solucionado en tu vida; has crecido y te has hecho más fuerte solucionando problemas. Recuerda tu experiencia: puedes superar los problemas y encontrar salidas adecuadas.

Pero también, posiblemente, debas aceptar que no eres más de lo que hoy eres, porque has evitado, has eludido o has ocultado problemas, que tú podrías haber resuelto a tiempo.

Cuatro condiciones para solucionar tus problemas


Por eso te invito a que, a partir de este mismo momento, tomes el control de tus problemas y te hagas dueño de tu vida, eligiendo tu: 

  1. Actitud: piensa que tienen solución, emociónate con el reto y el triunfo que implican, y comprométete con resolverlos de verdad.
  2. Emociones: identifica tus emociones y sentimientos relacionados con tus problemas, haz una lista y comprende cómo cada una de ellas te impide o te facilita hallar soluciones; aprende de ellas pero no te dejes ahogar por ellas.
  3. Decisiones: comprende la situación en la que se manifiestan los problemas y halla más de una solución, esto es, establece alternativas y opciones; considera tus valores, necesidades y objetivos; revisa las consecuencias de las posibles soluciones.
  4. Acciones: ejecuta las soluciones, empezando por la más viable o la de mayor impacto; no te quedes en el análisis de la situación porque tu compromiso es la solución, ojalá clara, contundente y definitiva.
Actitud positiva, emociones controladas, alternativas y opciones, acción efectiva

Tú y las personas que amas serán los beneficiados con las soluciones que tú logres a los problemas.

¡Te deseo lo mejor!


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