sábado, 1 de agosto de 2020

Una trampa en la que puedes caer

La riqueza no es un proyecto de vida. 

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“La salud es la mayor riqueza” dicen los mayores y las circunstancias actuales les dan plenamente la razón. Si no tenemos salud, todos perdemos: nosotros mismos que somos los primeros afectados, pero también nuestra familia y la colectividad. Una sociedad sin condiciones adecuadas para cuidar la salud de los ciudadanos limita el desarrollo de las personas y se empobrece. 

¿Qué es la riqueza para tí?, ¿Cuál es tu riqueza?, ¿Cómo buscas la riqueza? 

También estamos descubriendo la importancia de reinventarnos, de asumir las restricciones y de responder con creatividad ante los retos, Igualmente, la situación nos ha hecho aún más conscientes del valor de compartir con nuestros familiares, amigos y vecinos. 

La tragedia nos ha golpeado de muchas maneras; la muerte de seres queridos, el desempleo creciente y la pérdida de clientes son muy graves, sobre todo cuando golpean a los más desfavorecidos. Definitivamente, la pobreza es la más cruel pandemia. 

Aunque tener dinero y suficientes cosas es necesario para vivir bien, a pesar de las duras lecciones de la pandemia, todavía nos movemos en la sociedad de consumo y para algunos, tener mucho dinero, lujos y propiedades, más de lo que se necesita para vivir, sigue siendo una aspiración. 

Hoy se promueve el emprendimiento, se estimula el desarrollo de habilidades competitivas (música, actuación, deporte, redes sociales) o se invita a buscar la libertad financiera, para crear y acumular riqueza. 

Si bien es cierto que es necesario crear riqueza como un objetivo colectivo, orientado al fortalecimiento de la economía nacional y al bienestar de todos los ciudadanos, hay un aspecto que se olvida con frecuencia: la riqueza, en cuanto corresponde a la acumulación de bienes o dinero, no tiene ninguna capacidad intrínseca para resolver las necesidades materiales o intangibles de las personas. 

Sólo la circulación del dinero, mediante la transacción de bienes y servicios, es lo que pone la riqueza al servicio del bienestar de las personas. 

La economía, el emprendimiento, los talentos individuales y la “inteligencia financiera”, deben promoverse como estrategias o medios para contribuir al flujo constante de dinero a través de la sociedad, orientado a la satisfacción de necesidades básicas y necesidades psicológicas de las personas. No deben ser medios para la acumulación de bienes o dinero. 

Al fin y al cabo, en la brevedad y fugacidad de nuestra vida, lo más importante es amar y ser amados, desarrollar nuestras aptitudes y ponerlas al servicio de los demás, elegir las opciones de vida que estén en armonía con nuestra propia conciencia y tener los medios para una vida digna. 

Si conoces a alguien cuyo propósito en la vida esté centrado en la acumulación de riqueza, invítalo a reflexionar acerca de que el dinero y los bienes materiales, no son fines en sí mismos sino medios para satisfacer nuestras necesidades individuales y construir una mejor sociedad. 

Si quieres ayudar a alguien a transformar y mejorar su situación financiera, ayúdale a descubrir que la verdadera libertad está en resolver nuestras necesidades, tener opciones distintas, disfrutar lo que hacemos, vivir un proyecto de vida auténtico y contribuir al bienestar de los demás. 

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sábado, 25 de julio de 2020

Renacer cada mañana en tiempos de crisis

Usa un poderoso secreto interior.


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Un escarabajo empujando el sol por el cielo, desde el amanecer hasta el anochecer, fue la representación egipcia de un dios sol, auto creado, símbolo de la vida eterna. ¿Cómo un humilde insecto llegó a simbolizar un dios? 

¿Qué estás haciendo para progresar y ser mejor?, ¿Cómo puedes sacarle mejor provecho a tu esfuerzo personal?, ¿Por qué a veces te sientes agotado? 

A los antiguos les llamó la atención la reproducción del escarabajo pelotero. Resulta que construye cuidadosamente una bola de estiércol y la arrastra por grandes distancias; esta bola sirve para que la hembra deposite sus huevos y las larvas crezcan al abrigo del calor producido por la fermentación del estiércol. 

De esta manera, un simple escarabajo, haciendo un trabajo cotidiano que muchos de nosotros rechazaríamos por considerarlo sucio y degradante, fue inspiración para que los antiguos egipcios vieran en él un símbolo de Jepri el dios sol, el dios que se hace a sí mismo cada mañana, el dios que renace todos los días de la plena oscuridad, 

La sabiduría es la capacidad cotidiana para vivir, convivir y sobrevivir sin desgastarnos con lo innecesario. 

Cada día lo podemos afrontar mejor cuando desarrollamos nuestra humildad que consiste en hacernos capaces de: 

1. Reconocer las cualidades y capacidades propias: 


Asumimos con alegría y generosidad nuestras fortalezas, las cultivamos para nuestro propio bien y el de los demás y no inflamos nuestro ego. 

2. Identificar las insuficiencias personales: 


Aceptamos con serenidad y optimismo nuestros propios límites y debilidades. 

3. Trabajar para ser mejor: 


Aprovechamos las experiencias para desarrollar nuestras competencias, virtudes y colaboración. 

4. Aprovechar debilidades y fortalezas para hacer bien: 


Sabemos distinguir cuándo es hora de recibir y cuándo es momento de aportar para hacer bien las cosas y forjar un mundo mejor. 

5. Valorar a las personas: 


Hablamos bien de los demás y criticamos sólo en privado la conducta del otro cuando hay motivos concretos. 

6. Actuar con discreción: 


Valoramos la coherencia y la efectividad de nuestra conducta, sin llamar la atención ni requerir los aplausos ajenos. 

7. Soportar la falta de atención: 


Validamos nuestras acciones y nos recompensamos por hacer lo correcto, sin obsesionarnos por el reconocimiento ajeno. 

8. Trabajar con honestidad y el mejor esfuerzo: 


Nos esforzamos en hacer cualquier actividad dando lo mejor de nosotros mismos, usando los mejores recursos y logrando resultados valiosos para los demás. 

Estos ocho hábitos conforman la virtud de la Humildad y nos ayudan a vivir, convivir y sobrevivir. 

Aprendamos de quienes se destacan en algún campo y, sin embargo, no se creen más que los demás ni se muestran prepotentes. 

¡Con humildad sincera todo se hace más fácil! 

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sábado, 18 de julio de 2020

¿Sálvese quien pueda?

La paradoja del convivir. 

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Imagina a Juan, un náufrago que nada hasta una isla solitaria; busca comida, agua dulce y un refugio para sobrevivir. Pasan los días y se acostumbra a vivir de modo que puede sobrevivir por largo tiempo; contempla el crepúsculo, desarrolla algunas habilidades nuevas, recorre la isla y explora el horizonte para localizar un eventual rescate. Al cabo de muchos días, otro náufrago, María, llega a su isla y Juan tiene que tomar una decisión. 

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¿Cuáles son tus necesidades?, ¿Qué te motiva?, ¿Qué haces por tu familia y compañeros? 

Juan ha deseado, por muchos días y noches, ser rescatado; lo que no había imaginado era que un día vería nadar hasta la playa a María. 

Ahora, imagina dos actitudes completamente opuestas de Juan: 

Primera actitud 


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Juan se sorprende con la llegada de María, se compadece del estado en que llega, le brinda agua fresca y comparte sus escasos alimentos. Juan se alegra por la llegada una compañera, ya tiene con quien conversar y con quien compartir la esperanza de ser rescatados algún día. Juntos construyen un refugio para María. 

Segunda actitud 


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Juan se molesta con la llegada de María. Se esconde y no la auxilia con la intención de que muera, porque observa el deplorable estado en que se encuentra. No obstante, María sobrevive y cuando ya es inevitable compartir la isla, Juan utiliza su fuerza, habilidades y conocimientos para hacerle la vida insoportable a María. 

Somos las dos actitudes de Juan 


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A veces, somos capaces de actuar en favor del otro, aún con esfuerzo, de manera desinteresada y con alegría, teniendo en cuenta las necesidades de la otra persona y mirando principalmente la utilidad de lo que podemos aportar. 

Otras veces, lo que tenemos o hacemos es más importante que la otra persona, nos sentimos amenazados, no mostramos empatía por quien llega a nuestra isla y nos aprovechamos de ella. 

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La paradoja de convivir 


Los seres humanos tenemos tres necesidades psicológicas básicas: crecer en autonomía, desarrollar nuestras competencias y contar con buenas relaciones. 

Sin embargo, a veces, descuidamos la tercera porque nos enfocamos excesivamente en proteger nuestra autonomía y lograr el perfeccionamiento individual. 

De la misma manera, tenemos tres motivos fundamentales que nos animan: poder, logro y afiliación. Sólo que, a veces, nuestro deseo de controlar a los demás y de sobresalir, nos hace pasar por encima de los demás. 

Es paradójico que, como en la segunda actitud de Juan, el amar y ser amados sea desconocido por nosotros mismos, sólo por darle más importancia a nuestra autonomía, competencia, sed de poder o de logro individual. 

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En la medida de que somos una especie social, nuestra autonomía y nuestras competencias, sólo son significativas en el contexto de nuestras sanas relaciones con los demás. 

A veces, cual náufragos solitarios y egoístas, olvidamos el valor de convivir con otros y el poder sanador de una relación generosa con los demás. 

Tú decides cómo quieres que sea tu relación con los demás. 

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sábado, 11 de julio de 2020

¿Por qué sentimos, pensamos y actuamos distinto?

Propiedades emergentes de nuestro cerebro.


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Juan, Mariela y Carolina miraron por la ventana la puesta del sol. Juan tomó una fotografía para poder pintar ese mismo crepúsculo al día siguiente. Mariela se transportó a su Nápoles querida y cantó el coro de “O sole mío” con la alegría dibujada en su rostro. Carolina recordó que wabi-sabi es la palabra japonesa para hablar de la belleza dentro de las imperfecciones de la vida, viendo la casa, iluminada por los últimos rayos del sol.

¿Qué despierta tu interés?, ¿Cómo es tu personalidad?, ¿Qué se te facilita aprender? 

Juan capturó el momento para plasmar su belleza en una pintura; Mariela se emocionó al recordar sus parientes y su tierra natal y Carolina evocó un concepto de profunda sabiduría al deslizar su mano por la pared y los muebles de su casa.

La luz del atardecer fue una sensación muy similar para ellos, pero cada uno tuvo un comportamiento diferente, determinado por sus experiencias, intereses y personalidad, entre otros factores. Con los mismos estímulos sensoriales de esa tarde, sus cerebros generaron significados y conductas muy distintas.

Tomar una fotografía y tener la intención de pintar un cuadro, evocar múltiples vivencias asociadas a una canción italiana y experimentar la belleza del momento como lo podría sentir un japonés, no son reacciones que se expliquen del todo mediante la descripción de los procesos físicos, químicos, biológicos o neurológicos que nos ocurren.

Haciendo nuestra la experiencia de Juan, Mariela y Carolina, nuestro sistema nervioso procesa sensaciones y genera movimientos. No obstante, la variedad de movimientos que pueden resultar de la misma sensación, es muy amplia, dado que intervienen creencias, significados e intenciones netamente individuales.

Un conocimiento profundo del funcionamiento cerebral, complementado por una comprensión muy sólida de lo que es la cognición, la personalidad y la conciencia, podrían explicar las respuestas individuales distintas ante situaciones iguales o similares.

La psicología contemporánea está influida, de manera importante, por los avances de las neurociencias que están visualizando y explicando lo que ocurre en nuestro sistema nervioso, cuando recibimos información sensorial, la procesamos en nuestro cerebro y producimos actividad motriz.

Todos sabemos que el órgano más importante de nuestro cuerpo es el cerebro, pero todavía hay una interpretación sesgada acerca de su funcionamiento, basada en una errónea interpretación de su aspecto morfológico.

No es cierto que la cognición, la personalidad o la conciencia, estén determinadas por el predominio de uno de los dos hemisferios cerebrales. Se dice que el izquierdo es más analítico y que el derecho es más intuitivo. 

Visto desde arriba, sí parece que el cerebro tuviera dos mitades, pero en realidad el cerebro es un órgano que funciona como una totalidad. 

Las imágenes tradicionales nos muestran dos hemisferios a los que se les atribuyen capacidades diferentes. Una cosa es la organización anatómica que está simplificada por nuestra forma de hablar del cerebro, reduciéndolo a dos mitades, y otra cosa es la manera como funciona este maravilloso órgano. 

En las neurociencias, cada vez hay más consenso acerca de que el cerebro funciona integralmente y que ambos hemisferios participan en cualquier proceso mental. 

Lo anterior significa, por ejemplo, que el lenguaje y el razonamiento no se ejecutan en el hemisferio izquierdo exclusivamente, y que la imaginación y la percepción tridimensional tampoco es una función que se pueda localizar en el hemisferio derecho. 

El mero hecho de que los dos hemisferios estén conectados en su base y que el cerebro esté constituido por miles de millones de neuronas entrelazadas que relacionan información de los órganos de los sentidos y movimientos, basta para darse cuenta que la organización anatómica de dos hemisferios no explica el funcionamiento del cerebro. 

La idea de que los órganos de los sentidos captan información objetiva del entorno, los nervios sensoriales la transmiten al cerebro y uno de los hemisferios reconoce y procesa la información, es ya una idea obsoleta en el campo de la neurociencia. 

Lo que parece que hace el cerebro, es emular (imitar) la realidad mediante información que se “recircula” constantemente en un sistema conformado por la corteza cerebral y el tálamo. 

Cualquier proceso perceptivo o intelectual que el cerebro ejecute como, por ejemplo, el reconocimiento de colores, formas, texturas, tonadas, caras, texto escrito, dibujos, palabras o conceptos, es el resultado del flujo de información sensorial y motora entre la corteza cerebral y el tálamo. 

Toda la información del entorno y del cuerpo, es integrada, centralizada y representada en el sistema tálamo cortical. Son estas funciones las que permiten el surgimiento de la vivencia del “yo”. 

Asociado a lo anterior, tendríamos que decir que la conciencia, la personalidad y la cognición, son fenómenos emergentes del funcionamiento del cerebro que, como un todo único e indivisible, aún está siendo estudiado y comprendido.

Y, tal vez, estos fenómenos constituyen la base del libre albedrío, los derechos humanos, la libertad y los bienes más valiosos de nuestra cultura.

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sábado, 4 de julio de 2020

El valor de cuidar a otros

Beneficios de cuidar una mascota para nuestro bienestar. 


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Las mascotas se han ganado un lugar en nuestro corazón por su gracia, lealtad y compañía. 

¿Cómo cuidas a los demás?, ¿Cómo te cuidas?, ¿Cómo cultivas tu bienestar psicológico? 

Jaime es dueño de Bruno, un perro alegre y juguetón; recientemente participó en un estudio que demostró que los dueños experimentan mayor bienestar cuando se esfuerzan por satisfacer las necesidades emocionales de sus mascotas. 

Jaime me contó que cuando era pequeño sus padres lo sorprendieron con un perrito recién nacido como regalo de cumpleaños, del que se encariño mucho, tanto como si fuera un hermanito, lo que se suele llamar el "efecto mascota"; él reconoce que las mascotas han mejorado su calidad de vida. 

Diana también participó en el estudio y está convencida de que contar con un animal de compañía influye poderosamente en su bienestar psicológico. Al fin y al cabo, las buenas mascotas brindan diversión, apoyo y afecto, a cambio de muy poco. 


No obstante, el mero hecho de poseer una mascota no garantiza nuestro bienestar. Por ejemplo, tener un perro simplemente para intimidar a los demás o para ahuyentar a los ladrones, puede tener poco impacto en la satisfacción de nuestras necesidades básicas y nuestro bienestar psicológico. Aparte del respaldo o la compañía que nos brindan, ¿qué hace la diferencia? 

Durante los 21 días que duró el estudio, Diana y Jaime asignaron puntos a afirmaciones como "Siento que mi perro realmente me cuida y me ama” y "Cuando interactué con mi perro, traté de demostrarle que realmente él me importa". 

Los 104 participantes, con edades entre los 16 y 74 años, también respondieron preguntas sobre sus propios sentimientos de angustia, felicidad y satisfacción diaria; y sobre sus necesidades psicológicas de autonomía, competencia y relación. 


Los resultados muestran que los propietarios que se esforzaron más en por sus perros, sintieron una mayor cercanía hacia ellos y experimentaron menos angustia, más alegría y mayor bienestar personal. Más allá del positivo “efecto mascota”, el estudio sugiere el hecho de que proporcionar el apoyo adecuado a una mascota es una "fuente única de satisfacción de necesidades en sí mismo". 

Los investigadores explican que los dueños de mascotas tienden a proyectar características humanas en sus mascotas y, por lo tanto, imaginan que sus mascotas tienen las mismas necesidades psicológicas que ellos mismos. Cuidar, con esmero, perros, gatos y otras mascotas, puede ser tan beneficioso para el cuidador, como el satisfacer las necesidades de sus familiares o amigos más cercanos. 

Para Jaime y Diana, los beneficios de brindar el apoyo necesario a Bruno y a Luna, se suman a los beneficios de recibir su gracia, lealtad y compañía. Para ellos es muy claro que darles buen apoyo, así sea al final de una agotadora jornada de trabajo o en un día de descanso, contribuye significativamente a un sentimiento de bienestar; esto también aumenta la disposición a brindarle un mejor cuidado a la mascota. 


En resumen, “mientras más te cuido, más te amo; mientras más te amo, más te cuido; y ¡mientras más te cuido, mejor me siento!”, pueden decir los buenos cuidadores de sus mascotas. 

Diana me insistió que su propia experiencia le ha demostrado que estar atenta a un ser querido cercano, como su perra en este caso, ha sido muy valioso para su bienestar psicológico. La elección personal de mantenerla en su pequeño apartamento, el reto de conocerla y cuidarla mejor cada día y la amorosa cercanía con Luna, son experiencias que ella no cambiaría por nada. 

Estos hallazgos, complementan los ya tradicionales beneficios educativos de regalar una mascota a los niños o adolescentes, para la formación de su responsabilidad, disciplina y empatía. 

También ratifican el poderoso significado que tiene el hecho de salir de nosotros mismos, desprendernos de nuestro egoísmo y proyectarnos al otro, mascota o humano, en función de sus necesidades. 

Si tienes o has tenido mascota, cuéntanos tus vivencias, comparte esta publicación y sigue este blog 


Narración basada en un artículo publicado en: 


A partir de un estudio realizado por: 

Kanat-Maymon, Y., Wolfson, S., Cohen, R. et al. The Benefits of Giving as well as Receiving Need Support in Human–Pet Relations. J Happiness Stud (2020). https://doi.org/10.1007/s10902-020-00279-9

Y disponible en: 

sábado, 27 de junio de 2020

Inteligencia artificial para erradicar la maleza

Entendiendo el juicio moral justo y eficaz. 



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Quisiéramos arrancar de raíz todos los males de nuestra sociedad y, en ocasiones, ponemos en duda la moralidad o ética de algunos vecinos, ciudadanos o gobernantes. Pero, ¿sabemos hacer juicios morales justos y eficaces? 

Podemos aprender de una empresa de Inteligencia Artificial que ha desarrollado una tecnología para eliminar efectivamente la maleza en extensos cultivos. Al fin y al cabo, acabar con la maleza es como acabar con la injusticia, la desigualdad, la discriminación, la violencia o la corrupción en nuestra sociedad. 

¿Cómo criticas?, ¿Cómo señalas lo malo o lo incorrecto?, ¿Cómo comunicas tus juicios morales? 

Jorge y Lee, graduados de Stanford, se conocieron mientras tomaban un curso y descubrieron que los unía una pasión: contribuir a una agricultura más sostenible a través de la robótica, el aprendizaje automático y la visión por computadora. 

Con esta idea, el apoyo de sus amigos y familiares, y una subvención de la NSF, crearon Blue River Technology. 

La primera máquina inteligente que construyeron fue un robot para el adelgazamiento de la lechuga, una tarea tradicionalmente realizada a mano que consiste en eliminar las plántulas de lechuga no deseadas y que resulta costosa en tiempo y recursos. 

El robot de lechuga automatizó este arduo proceso tomando fotografías, identificando cuáles plantas se debían eliminar, rociándolas con herbicida y verificando la precisión de la operación, así como el rendimiento del sistema, todo en tiempo real. 

A partir de su “robot de la lechuga” desarrollaron la tecnología See & Spray que puede traducirse por Ver & Rociar. Las máquinas See & Spray aprovechan el aprendizaje profundo para poder identificar una mayor variedad de plantas, tanto cultivos como malezas, con mayor precisión y luego tomar decisiones en el desmalezado de cultivos de algodón y soya. 

Jorge y Lee describen la tecnología See & Spray con palabras del comportamiento humano, al fin y al cabo se trata de una tecnología que dota a las máquinas con Inteligencia Artificial. 

Sentir y decidir 


Lo primero que hace una máquina con tecnología See & Spray es “sentir” y “decidir” porque ven cada planta y determinan el tratamiento apropiado para cada una. Sus modelos inteligentes utilizan visión artificial y aprendizaje automático que les permite distinguir diferencias sutiles, casi imperceptibles al ojo humano, entre plantas de algodón o soya y malezas de muchas especies y tamaños. 

Actuar 


En seguida, la máquina apunta sus boquillas robóticas a las malezas no deseadas a medida que se desplaza sobre el cultivo. Con gran precisión y precisión, aplica el herbicida solo a las malezas, evitando la aplicación de químicos en el cultivo o en áreas sin malezas. 

La aplicación precisa del herbicida permite a los productores reducir hasta en un 80% el volumen de químicos aplicados, controlar efectivamente la maleza y prevenir el fenómeno de resistencia. 

Verificar y aprender 


En un ciclo de "circuito cerrado", la tecnología See & Spray incluye un segundo conjunto de cámaras, que dota a la máquina con la capacidad de verificar automáticamente el funcionamiento del rociado mientras avanza por el cultivo. Es decir, evalúa el herbicida aplicado, realiza ajustes y aprende a medida que avanza. 

Blue Rivers Technology recopila constantemente datos sobre las decenas de miles de plantas en cada campo, para mejorar continuamente su software al servicio la agricultura. 

A finales del 2017, Deere & Company, más conocida por su marca de tractores verdes “John Deere” adquirió Blue River Technology pagando a sus creadores 305 millones de dólares. En todo caso Blue River sigue siendo una subsidiaria administrada de forma independiente con espíritu emprendedor y, ahora, con el apoyo de uno de los líderes mundiales en agricultura de precisión. 

La historia de Jorge y Lee con la creación de su empresa Blue River Technology y el desarrollo de su tecnología See & Spray ha sido exitosa porque ha resuelto problemas de la industria agrícola y ha creado valor para los agricultores. 

Su historia también puede ser una metáfora de cómo las personas podemos mejorar nuestros juicios morales, de manera que con ellos podamos contribuir al mejoramiento de la sociedad. Supongamos que un gran cultivo de algodón o soya representa todo aquello positivo y valioso que los seres humanos podemos crear en conjunto; entonces, la maleza serían los males que afectan a nuestra sociedad. 

Ahora bien, si cada uno de nosotros es un agricultor responsable de erradicar la maleza, debemos ser capaces de hacer juicios morales. Se trata de una tarea que debemos hacer siempre frente a nuestro propio comportamiento pero que también podemos hacer frente al comportamiento ajeno, con el fin de cuidad a nuestra familia, comunidad y sociedad. Por simplicidad, voy a abordar el juicio moral como el acto mental que nos permite distinguir el comportamiento correcto del incorrecto de otras personas. 

Admitamos que la gran mayoría de las personas disponemos de esta capacidad moral porque hemos desarrollado esta función emergente de nuestro cerebro social que llamamos “conciencia”. 

Experimentamos escrúpulos, vergüenza o culpa y, también, empatía hacia los demás, especialmente cuando sufren o experimentan dolor. Sin embargo, estas experiencias no son suficientemente precisas para sustentar nuestros juicios morales concretos porque desembocamos muy fácilmente en prejuicios, sesgos y generalizaciones. 

Cuando nuestros juicios morales son imprecisos no sirven para ayudar a los demás ni para luchar contra la injusticia, la desigualdad, la discriminación, la violencia o la corrupción. 

Con una efectiva tecnología del juicio moral logramos prevenir conflictos y colisiones entre las personas, así como armonizar nuestras acciones con los demás, porque detectamos, ojalá a tiempo, los problemas y las consecuencias negativas de los comportamientos dañinos o decisiones equivocadas. 

Necesitamos, por lo tanto, una tecnología que nos permita evaluar oportunamente la conducta, dirigir con precisión nuestra atención hacia lo dañino, rociar con argumentos éticos a los responsables, evaluar la efectividad de nuestros argumentos y aprender de la experiencia. 

El punto más crítico es enfocar la conducta, lo que hace y dice la persona, teniendo en cuenta su intención y las circunstancias específicas de su actuación. De esto se desprende que un justo juicio moral requiere conocer, también, cómo la persona describe su conducta y cómo la explica, en función de sus intenciones y circunstancias concretas. No basta, entonces, con la observación “objetiva” de la acción y, mucho menos, con los comentarios de terceros. 

A partir de la exploración de la perspectiva ajena, podemos contrastar sus criterios y la jerarquía de sus principios o valores morales, y advertir los daños y los conflictos interpersonales causados o potenciales. 

Terminemos con un ejemplo de un juicio moral, estructurado con lo que hemos llamado una “tecnología efectiva”: “Tu participación en reuniones sociales y fiestas durante esta cuarentena es inconveniente porque te puedes contagiar con esta enfermedad que puede llegar a ser mortal y puedes transmitirla a otros. Entiendo que la cuarentena ha sido más larga de lo que nos imaginábamos, que quieres compartir con tus amigos, divertirte y descansar del encierro, pero tu deber ahora es cuidarte y cuidar a tus padres. ¿Eres consciente de las consecuencias que podría tener una sola salida?”. 

Para hacer buenos juicios morales no tenemos que atacar a la persona; la consigna “Duro con el problema y suave con las personas”, debería ser una condición para el juicio moral justo. 

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CRÉDITOS 

Videoclips tomados del canal de Blue River Technology y vistos en http://www.bluerivertechnology.com/ 


Videoclips descargados de https://www.pexels.com/es-es/ 

Música: 

Sundays To Be Thinking About 

by Speck (c) copyright 2018 Licensed under a Creative Commons Noncommercial Sampling Plus license. http://dig.ccmixter.org/files/speck/58216 Ft: Javolenus, ingemannStrunch, Apoxode

sábado, 20 de junio de 2020

¡Tienes derecho a guardar silencio!

Aunque no estés detenido.


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¡Cómo nos equivocamos a veces! La luz nos parece mejor que la oscuridad, la transparencia mejor que la opacidad y el revelar mejor que el ocultar. 

¿Qué mantienes bajo reserva?, ¿Cómo manejas tu propia oscuridad?, ¿Cómo vives tu intimidad? 

Hubo un tiempo en el que las cosas eran más privadas, más personales. Con los medios masivos de comunicación, internet y las redes sociales, la esfera de la privacidad es cada vez más pequeña. 

Culturalmente, también asistimos a una transformación que reduce las dimensiones de lo que se considera personal o estrictamente familiar. La lucha necesaria contra todas las formas de violencia de género, contra el racismo y contra la desigualdad social, nos induce a correr el velo de lo privado y hacerlo público. 

Ahora, con el posicionamiento de las libertades, la transparencia y los derechos de todos, la agresión, la discriminación y la inequidad se manifiestan abiertamente en las redes sociales y en las calles. Al fin y al cabo, así es más factible convocar la solidaridad y la suficiente presión social para visibilizar los problemas que antes pertenecía a la esfera de lo íntimo o del secreto familiar. 

De hecho, muchas personas maltratadas, al atreverse a revelar su sufrimiento, han experimentado una verdadera liberación personal ante el dolor. 

Luchar abiertamente contra los males de nuestra sociedad, contra lo que se nos hace intolerable, es un reto que puede tener un significado moral. Pero, a veces sucede que nuestras posturas individuales se manifiestan como si fueran deberes u obligaciones de todos. 

Hay quienes, a sabiendas de ser víctimas de la injusticia, prefieren guardar silencio o sólo hablar con su guía espiritual, su psicólogo o la autoridad correspondiente, antes que intentar darle publicidad a su tragedia. Así como para algunos, su deber es “contar su vida” al público, para otros, por el contrario, su deber es “guardar el secreto” en su conciencia o un círculo muy reducido. 

El silencio, la reserva y la confidencialidad de lo íntimo o de lo familiar, también es una forma legítima de manejar la tragedia. 

Expresarse abiertamente o mantenerse en silencio, son conductas que no tienen un significado único porque cada individuo “es un mundo”, es irrepetible, con una personalidad y unas circunstancias particulares. El significado de cada conducta depende en gran medida de los motivos que tenemos para adoptarla. 

Tomemos un caso representativo de esta tendencia a luchar contra cualquier cosa que vulnere la libertad y la autonomía de la mujer. Más de una decena de países han prohibido a las mujeres musulmanas el uso del velo, o yihab, en ciertos ámbitos o totalmente. La prohibición se basa en la amenaza del terrorismo y en la defensa de las mujeres mismas contra formas anacrónicas de sumisión. 

No obstante, el uso del velo no tiene un significado único, como quisieran justificarlo las autoridades en esos países; es más, el uso del yihab tiene consecuencias distintas, dependiendo de cada mujer. 

Una investigación realizada en Irán y Arabia Saudita, encontró que la experiencia afectiva de las mujeres que usan velo para cubrir su cabeza o su cara, depende de las razones y motivos que tengan para hacerlo (Legate et Al, 2020). El velo, por motivos autónomos, para expresar la feminidad, la identidad o la fe, se relacionó con vivencias positivas y de satisfacción personal; en cambio, el uso del velo para atender motivos ajenos, sin percibirlo como una elección personal, tuvo resultados mixtos. 

Si tuvieras que describir el yihab en una sola palabra… ¿cuál sería? “Sin duda, LİBERTAD. Me ha dado la oportunidad de que se me juzgue por mi inteligencia y no por mi cuerpo.”- Zamira Bazán 

Contrario a lo que creemos los que no somos musulmanes, el uso del velo no admite una única interpretación y, mucho menos, negativa. De la misma manera, “contar la vida” o “guardar el secreto” no tienen un significado único sino que son dos opciones distintas en el ejercicio de la libertad personal. 

En conclusión, aunque la tendencia predominante nos invite a volver público lo íntimo o lo familiar, podemos callar, ocultarnos, olvidar o guardar nuestros secretos, cuando lo estimemos conveniente o necesario. También son formas legítimas de ser asertivos en nuestras relaciones interpersonales. 

Si dejáramos que los prejuicios se impusieran sobre nuestro derecho a guardar silencio y a la intimidad, cuando así lo queremos, estaríamos entregando a otros nuestra autonomía, nuestro bienestar y nuestra libertad. 

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Velos sobre las mujeres, conflicto, costumbres, género, hiyab, mediación, religión, velo, MARIANA RUIZ DE LOBERA en https://aulaintercultural.org/2014/04/11/velos-sobre-las-mujeres-la-polemica-de-los-signos-religiosos-en-la-escuela-publica-desde-una-perspectiva-intercultural/

Detrás del hiyab: lo que opinan las mujeres musulmanas sobre el velo, https://marcandoelpolo.com/detras-del-velo-lo-que/

Motives behind the veil: Women’s affective experiences wearing a veil depend on their reasons for wearing one , por NicoleLegatea1NettaWeinsteinb1KhalidSendicMayaAl-Khoujad en https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S009265662030057X?via%3Dihub

sábado, 13 de junio de 2020

Pilatos también se lavó las manos

El nuevo significado moral de actos triviales.


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Lavarse las manos tiene muchos significados: no asumir la responsabilidad (Pilatos se las lavó ante el pueblo de Jerusalén), cuidar la higiene personal o, ahora, ¡salvar vidas! 

¿Qué actos se han vuelto importantes para ti?, ¿Cómo te cuidas?, ¿Cómo cuidas a los demás? 

Por el miedo de contagiar, enfermar o morir que nos persigue en esta pandemia, muchos actos triviales se han convertido en actos importantes para nuestra salud y la de los demás. 

Lavarse las manos, guardar cierta distancia de las personas, taparse la boca al toser, no hablar con la boca llena, limpiarse los zapatos al entrar a un sitio, bañarse, estaban sólo regidos por la costumbre o la cortesía. Pero, ahora tienen un significado más amplio porque también son medidas de bioseguridad. 

Son actos para el cuidado de nuestra salud y la de los demás que minimizan el riesgo de contagio, enfermedad y muerte. No obstante, sólo son posibles actuaciones en el marco de nuestra libertad personal porque podemos realizarlos o no y podemos hacerlos bien o mal. 

De hecho, en muchas ocasiones estamos atentos a realizarlos de manera muy consciente, pero en otros momentos se nos olvidan o los hacemos a la carrera o superficialmente. 

En resumen, tales actos simples ahora tienen serias implicaciones morales porque no son reflejos fisiológicos ni respuestas automáticas de nuestra especie, sino que son actos derivados de nuestras decisiones cotidianas, frente a un conjunto más amplio de posibilidades que las circunstancias nos ofrecen. 

Esta pandemia nos exige crecer en moralidad, pero ¿tenemos claro en qué consiste lo moral? 

Lo moral, cuando nos referimos a nuestro comportamiento individual o grupal, guía y compara nuestras declaraciones con nuestros actos -lo que decimos con lo que hacemos-, a la luz de la reflexión ética. 

La declaración moral 


Nuestras declaraciones morales son el resultado de nuestros: 

Criterios que nos permiten diferenciar lo correcto de lo incorrecto o lo bueno de lo malo. Por ejemplo, el procedimiento para el lavado de manos. 

Valores que nos permiten jerarquizar nuestras posibles actuaciones, para reconocer los actos más correctos o más buenos, entre las posibilidades que tenemos. Por ejemplo, la responsabilidad de lavarnos las manos. 

Razonamientos que nos permite jerarquizar nuestros criterios y valores, así como organizar nuestras ideas en argumentos convincentes para nosotros mismos y los demás. Por ejemplo, los beneficios de lavarnos bien las manos y los perjuicios de no hacerlo así. 

La actuación moral 


Nuestras actuaciones morales resultan de nuestras: 

Intenciones que nos permiten llevar a cabo nuestras decisiones y actuar con sentido de autonomía y voluntariedad. Por ejemplo, el deseo de lavarnos bien las manos para evitar dispersar el coronavirus. 

Actos que nos permiten satisfacer necesidades, lograr objetivos, resolver problemas o maximizar nuestras satisfacciones. Por ejemplo, el lavado de manos con jabón, durante cuarenta segundos y de acuerdo con el procedimiento recomendado. 

Responsabilidad que nos permite mejorar nuestras declaraciones y actos, asumiendo las consecuencias y remediándolas cuando sea necesario. Por ejemplo, asumir el lavado de manos como un deber y reconocer cuándo tenemos que volver a lavarnos las manos. 

Resumiendo, la frase “me lavo las manos para eliminar el mugre y los microbios” se convierte, por la implicación moral que hemos descubierto, en “me lavo las manos muy bien porque no quiero contagiarme ni dispersar el virus y porque tengo la responsabilidad de cuidarme y cuidar a otros”. 

En este ejemplo, nuestro pequeño esfuerzo al dedicar más jabón, agua, atención y tiempo en el lavado de manos, tiene el inmenso significado moral de salvar vidas, la nuestra, la de nuestros familiares y la de muchas otras personas. 

Por el miedo de contagiar, enfermar o morir o por el deseo de hacernos mejores, hagamos que muchos actos triviales se conviertan en actos morales para nuestro bien y el de los demás. 

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