sábado, 18 de enero de 2020

El sentido de la autonomía

La experiencia subjetiva debe ratificar las condiciones sociales. 


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A pesar de que estén llegando a los cuarenta, algunos jóvenes adultos no se sienten preparados para salir de su casa y asumir su propia autonomía. Algo debe estar fallando en su situación. 

¿Cómo reconoces tu autonomía?, ¿cuándo se te facilita actuar con autonomía?, ¿en cuáles esferas de tu vida puedes desarrollar más autonomía? 

Diferentes estudios han demostrado que podemos promover la autodeterminación de las personas cuando facilitamos su autonomía: 
  • En un experimento de laboratorio, Deci, Eghrari, Patrick, y Leone (1994) demostraron que el mero hecho de explicar una conducta y apoyar la autonomía, era suficiente para facilitar su internalización e integración. 
  • Empleando entrevistas a los padres, Grolnick y Ryan (1989) encontraron que los padres cuando apoyaban la autonomía y el relacionarse, facilitaban una mayor internalización de los valores relacionados con la escuela entre sus hijos. 
  • Strahan (1995) identificó que los padres que apoyaban más la autonomía promovían una mayor identificación religiosa en sus hijos. 
  • En un diseño longitudinal, Williams y Deci (1996), observaron una mayor internalización de valores y practicas bio-psico-sociales entre estudiantes de medicina cuyos orientadores apoyaron más su autonomía. 

En resumen, promovemos la autodeterminación cuando actuamos en contextos sociales que facilitan la autonomía de las personas. 

¿Cómo podemos saber si estamos creando ambientes que favorezcan la autonomía? 

Así de sencillo: un ambiente es favorable para la autonomía cuando el individuo puede actuar con autonomía. 

Veámoslo desde la perspectiva de nuestra propia experiencia subjetiva: 

Poder actuar con autonomía implica que podemos tener una experiencia de libertad, voluntad y elección personal al realizar nuestras actividades y tareas. 

Esta experiencia ocurre dentro de nosotros mismos cuando comprendemos el significado de nuestras acciones y lo sintetizamos con nuestros propios valores, reglas o metas. 

Cuando esto sucede, decimos que ocurre una adecuada internalización de los motivos. 

Pero hay que tener en cuenta que la internalización de los motivos externos puede variar enormemente en cuanto su efectividad; en algunos circunstancias, podemos internalizarlos escasamente y en otras circunstancias podemos internalizarlos más efectivamente. 

Según los diferentes grados de internalización de las regulaciones y los valores asociados a las acciones, experimentaremos los diferentes tipos de motivación que ya hemos explicado en otras publicaciones: desde percibir sólo motivos externos hasta apreciar motivos auténticamente personales. 

En este sentido, los contextos sociales que promueven la autodeterminación son aquéllos que podemos representarlos como favorables para nuestra autonomía y donde nosotros mismos transformamos nuestros valores y nuestros horizontes de vida. 

Como educadores, no basta que declaremos el hecho de promover la autonomía de nuestros hijos, estudiantes o clientes; es necesario, impulsarlos a que verdaderamente ellos mismos se reconozcan pensando y actuando con autonomía en los diferentes escenarios de su vida. 

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Nota: Los estudios mencionados han sido citados por Ryan y Deci, 2000 y 2015.


sábado, 11 de enero de 2020

Sí se puede motivar a otros

"Nadie motiva a otros" es un mito sin fundamento científico. 



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Todos queremos que nuestros hijos sean responsables, que nuestros estudiantes progresen, que nuestros clientes se beneficien, que los empleados trabajen con calidad y que los ciudadanos muestren cultura. 

¿A quienes debes motivar?, ¿qué haces para motivar a otros?, ¿cómo sabes que los has motivado? 

Padres de familia, educadores, profesionales y líderes, nos enfrentamos todos los días al reto de motivar a otros para que hagan lo que es bueno para los demás. 

Por ejemplo debemos motivar:
  • A nuestros hijos para que sean responsables, respetuosos y creativos 
  • A los estudiantes para que desarrollen sus competencias y actúen con ética 
  • A nuestros clientes para que sigan nuestras recomendaciones 
  • A las personas para que contribuyan al bien común

El reto de motivar a otros equivale, ni más ni menos, a lograr que hijos, estudiantes, clientes, trabajadores y ciudadanos, se comprometan con acciones que son importantes para nosotros y por eso deseamos que ellos las realicen. 

Por ejemplo: 
  • Que nuestros hijos colaboren con algunos oficios en casa, como arreglar su habitación. 
  • Que nuestros estudiantes hagan silencio cuando otro habla. 
  • Que nuestros clientes asistan a las citas y cumplan sus tratamientos. 
  • Que los trabajadores den lo mejor de sí mismos en el desempeño de sus cargos. 
  • Que los ciudadanos participen activamente en los proyectos del gobierno local. 

Cuando las acciones son importantes para otros pero, inicialmente, no lo son para el individuo, decimos que se trata de “acciones extrínsecamente motivadas”, es decir, acciones motivadas “desde afuera” del individuo que las debe realizaar. 

Para que estas acciones extrínsecamente motivadas se vuelvan importantes para el individuo, es necesario un proceso de internalización de las regulaciones de tales acciones. 

Lo anterior significa que el individuo, por ejemplo, interioriza e integra a sus “motivos personales” las tareas y las reglas que corresponden a: 
  • Mantener la casa limpia y ordenada, en el caso de nuestros hijos. 
  • Escuchar a los demás, en el caso de los estudiantes. 
  • Realizar las terapias, tomarse los medicamentos o asistir a los controles, en el caso de los clientes. 
  • Trabajar con calidad y en equipo, en el caso de los empleados. 
  • Aportar ideas, fomentar la convivencia y respetar las normas, en el caso de los ciudadanos. 


Para que puedan internalizar tales acciones debemos crear un contexto que apoye las necesidades psicológicas básicas de nuestros hijos, estudiantes, clientes, trabajadores y ciudadanos.


No basta con palabras bonitas ni “palmadas en la espalda”; es necesario crear “sistemas” o ambientes donde se promueva la autonomía, la competencia y la afiliación de los individuos. 

Diferentes estudios han encontrado, por ejemplo, que el apoyo a las competencias del individuo facilita la internalización de las acciones en los otros (Vallerand, 1997), porque facilitan el desarrollo de la capacidad del individuo para realizar las acciones correspondientes. 

Esto es muy interesante porque ya sabemos cómo motivar a otros para que realicen las acciones “extrínsecamente motivadas” con compromiso, esfuerzo y desempeño de alta calidad (Ryan y Deci, 2000) contribuyendo a su propio bienestar y el de los demás. 

En resumen, si creamos ambientes favorables para las necesidades psicológicas básicas, incluyendo el desarrollo de competencias, facilitamos la internalización de las acciones “extrínsecamente motivadas” al punto de que los individuos podrán estar comprometidos y ser auténticos con tales acciones.

En esto consiste la educación y en ello radica el inmenso poder motivador de quienes debemos motivar a otros.

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sábado, 28 de diciembre de 2019

Cómo desarrollar las competencias y la autonomía

Tips desde la teoría de la evaluación cognitiva (TEC) 



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Mi hijo, que ya es un universitario, me comentó que él disfruta mucho aprender a hacer cosas nuevas que pueda hacer por su cuenta, al estilo del “hágalo usted mismo”. 

Eso me transportó al momento cuando le enseñamos a caminar: lo sosteníamos desde atrás y lo animábamos a mantenerse en pie, a guardar el equilibrio, a dar un pasito, a avanzar y, luego, a llegar hasta las manos de su mamá, en medio de palabras cariñosas y aplausos. 

Todo aprender es una aprender a caminar por nuevos caminos o de forma distinta. 

¿Cuáles han sido tu aprendizajes más valiosos?, ¿Cuáles educadores han dejado huella en ti?, ¿A quiénes debes educar hoy? 

Quienes somos padres, maestros o administradores sabemos que es muy importante contribuir al desarrollo de las competencias de nuestros hijos, estudiantes o trabajadores. 

Cuando la educación reconoce la situación, las expectativas y los recursos internos del individuo, se convierte en una estrategia fundamental para facilitar el desarrollo de competencias. 

La educación también tiene que ser significativa, en el sentido de empoderar a las personas para transformar su situación y construir su proyecto de vida. 

En el día a día de nuestra vida familiar, de los horarios de clase o de la jornada de trabajo, somos puestos a prueba en nuestra capacidad para brindar una educación pertinente y significativa; usualmente nos valemos de demostraciones, instrucciones y secuencias de acciones, para acompañar y facilitar el proceso de aprendizaje. 

Estos recursos educativos deben involucrar la comunicación positiva con el aprendiz y la propuesta de retos óptimos, en función de los aprendizajes previos de la persona; al fin y al cabo, los tiempos del “la letra con sangre entra” ya han sido superados: nadie debe aprender a la brava y sin estar preparado para ello. 

La comunicación positiva y los retos óptimos, orientados a promover la efectividad del educando, facilitan el aprendizaje y desarrollo de las competencias necesarias para vivir, trabajar, innovar y disfrutar la vida. 

Tener tales competencias significa tener la capacidad para “hacer en un contexto determinado” lo que es bueno para el sujeto y para la sociedad. 

Por eso, nuestros hijos, estudiantes o trabajadores deben percibir que son capaces de hacer lo que se requiere y que, principalmente, ellos eligen hacerlo. 

Dicho con otras palabras, debemos promover que perciban su competencia (Vallerand y Reid, 1984) y su autonomía -locus interno de causalidad- (Fisher, 1978; Ryan, 1982) en el proceso educativo, si queremos hablar de una verdadera “educación por competencias”. 

Así, entonces, con una comunicación positiva y retos óptimos, que apoyen la competencia y la autonomía de los individuos, podremos mantener e incrementar su motivación intrínseca cuando ellos estén en condiciones que propician tal experiencia. 

Lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer tendrá siempre un impacto muy importante en el desarrollo de las personas, de cualquier edad o condición, porque si utilizamos los recursos apropiados, estaremos atendiendo sus necesidades básicas psicológicas y, con ello, fomentando sus propios recursos internos, su salud y su bienestar psicológicos. 

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domingo, 22 de diciembre de 2019

¿Premios o castigos para educar o gerenciar?

Condiciones externas que afectan nuestra motivación. 


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¡Nos sentimos contentos cuando ganamos un premio o escapamos de un castigo!

Los premios y castigos hacen parte de nuestra vida cotidiana, del colegio o del trabajo. Incluso, algunas de nuestras relaciones se reducen a sólo esperar un premio o temer un castigo. 

¿Cómo ves los premios o castigos?, ¿Qué te baja el entusiasmo?, ¿Qué te desmotiva? 

La motivación intrínseca consiste en estar dispuestos a hacer algo porque disfrutamos con ello; por ejemplo, nos gusta bailar, pintar, jugar, experimentar, leer, viajar o trotar y siempre que tenemos la oportunidad de hacerlo, lo disfrutamos. 

Poder hacer esas cosas que disfrutamos es muy importante para nuestro desarrollo individual y social, así como para nuestra felicidad. 

Algunos investigadores, han propuesto que la posibilidad de fortalecer nuestra autonomía y desarrollar nuestras competencias explica por qué algunas actividades nos motivan “desde adentro”, o intrínsecamente, y otras no. 

Dicho en otras palabras, una actividad nos motiva auténticamente mientras la experimentamos como una libre elección (poder ser autónomos) y como un reto acorde con nuestra capacidad (poder ser competentes). 

La motivación intrínseca radica, entonces, en nuestra experiencia de autonomía y competencia. 

Pero todavía seguimos “motivando” y “siendo motivados” con estrategias ineficaces, aunque haya mucha evidencia científica sobre el impacto positivo que tiene la motivación intrínseca en el estudio, el deporte, el trabajo, el cuidado de la salud y la vida en sociedad. 

Hoy por hoy, muchos psicólogos sostienen que son ineficaces porque las estrategias que dificultan la satisfacción de nuestras necesidades básicas psicológicas, debilitan o bloquean nuestra motivación intrínseca “natural” por algunas actividades. 

Por otra parte, las estrategias orientadas al control de nuestra conducta, a través de premios o castigos externos, también disminuyen o impiden nuestra motivación intrínseca. 

Por ejemplo: 
  • “Anderson, Manoogian, y Reznick (1976) hallaron que cuando los niños trabajaban en una tarea interesante en presencia de un adulto extraño que los ignoraba y no respondía a sus iniciaciones, resultaba en un nivel muy bajo de motivación intrínseca”. 
  • También Ryan y Grolnick (1986) observaron una motivación intrínseca más baja en estudiantes que percibían a sus maestros como fríos y poco afectuosos. 
  • Un meta-análisis (Deci, Koestner, & Ryan, 1999) confirmó que la mera expectativa de recompensas tangibles por el desempeño en una tarea, reducirá efectivamente la motivación intrínseca. 
  • Otro meta-análisis confirmó que “las recompensas tangibles de hecho socavan la motivación intrínseca de un comportamiento, especialmente si las recompensas dependen de la conducta que se espera al hacerlo y son relativamente notables (Deci et al., 1999). 

Por lo tanto, cinco estrategias adversas o ineficaces para la motivación intrínseca (Deci y Ryan 2015) son las siguientes: 
  • “Si haces esto, te doy un regalo o te ganas una bonificación” y toda clase de recompensas externas o sobornos
  • “Ten en cuenta que estás obligado a hacer esto” y cualquier uso de coerción externa
  • “Aunque no te guste, tienes que hacer esto, o lograr este resultado, antes del plazo” y todas las directrices externas del desempeño individual. 
  • “Debes hacer esto o tendrás que atenerte a las consecuencias; te estaré observando o evaluando” y cualquier amenaza o situación que genere miedo o la sensación de estar siendo vigilados. 
  • “Hazme caso si quieres que te quiera” y cualquier invitación a ceder autonomía para sentirse amado o apreciado. 

En resumen, las condiciones externas que desconocen nuestra necesidad de actuar con autonomía y mejorar nuestras competencias, incluyendo ciertos premios o castigos, son ineficaces para fomentar nuestra motivación intrínseca o la disminuyen. 

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sábado, 14 de diciembre de 2019

Cómo podemos fomentar nuestra salud, bienestar y felicidad

Las condiciones externas que influyen y apoyan nuestra motivación. 


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Cuando estamos entregados a una actividad que disfrutamos, cuando ayudamos de manera espontánea y generosa a los demás o cuando estamos aprendiendo más de lo que nos gusta, simplemente nos conectamos con nuestra vida y fluimos con el momento. 

¿Qué favorece tu motivación?, ¿Qué fomenta tu salud?, ¿Qué ayuda a tu bienestar? 

En esta experiencia de conexión y flujo experimentamos nuestra felicidad de manera muy personal y concreta. 

Imaginemos que siempre pudiéramos estar conectados con nuestra propia vida y fluir agradablemente en nuestras actividades cotidianas; tal vez, así experimentaríamos una felicidad duradera con la cual quisiéramos contagiar a las personas que amamos. 

Que nuestros hijos, estudiantes o trabajadores, descubrieran lo que los motiva “desde adentro” y pudieran cultivarlo, sería muy valioso para sus vidas. 

Afortunadamente, muchos investigadores, se han puesto de acuerdo en cuáles son las condiciones que apoyan el mantenimiento y ampliación de la motivación intrínseca. 

Por ejemplo, encontraron que el apoyo a la autonomía se transformaba en mayor motivación intrínseca: 
  • Los padres que apoyaban la autonomía, tuvieron hijos más motivados intrínsecamente (Grolnick, Deci, & Ryan, 1997). 
  • Los maestros que apoyan la autonomía fomentan la motivación intrínseca y el deseo de desafío (Deci, Nezlek & Sheinman, 1981; Flink, Boggiano, & Barrett, 1990; Ryan & Grolnick, 1986). 
  • Los entrenadores o mentores que apoyaban la autonomía lograban más motivación intrínseca en deportistas o músicos (Frederick & Ryan, 1995). 

Los investigadores también encontraron que quienes apoyaron el sentido de competencia, es decir, que los niños o jóvenes se sintieran más capaces y eficaces para realizar sus actividades, impulsaron la adopción de tales actividades y la motivación personal (Vallerand, 1997). 

En resumen, el apoyo a las necesidades psicológicas innatas de autonomía y competencia facilitó el mantenimiento y la ampliación de la motivación intrínseca en muchos casos. 

Este efecto fue más evidente, cuando los mayores se mostraron más accesibles o cuando valoraron de manera explícita las actividades de sus hijos, estudiantes o empleados. En este sentido, el apoyo a la necesidad de relación positiva también fue un factor importante en el desarrollo de la motivación intrínseca. 

¿Cuáles son las consecuencias de facilitar la motivación intrínseca? 


A lo largo de muchos estudios, durante varias décadas, los expertos han podido establecer que cuando estamos motivados y realizamos actividades que intrínsecamente nos agradan, independientemente de su complejidad o reto, mostramos: 
  • Mejor salud, más bienestar y el fortalecimiento de nuestra tendencia al crecimiento humano (Ryan y Deci, 2000). 
  • Mayor compromiso, más esfuerzo y mejor desempeño que cuando la actividad se nos impone como un “deber” o una “tarea”. 
  • Aprendizajes, experiencias y bienestar cualitativamente superiores que el promedio. 

Lo que hemos dicho son condiciones favorables para la motivación intrínseca y consecuencias para la vida, que aplican a los más variados dominios de la vida y a lo largo de nuestra existencia, aún en nuestra adultez y madurez, es decir, que no se refieren exclusivamente a los niños, adolescentes y jóvenes. 

En conclusión, el apoyo a nuestras necesidades psicológicas básicas favorece nuestra motivación intrínseca y genera consecuencias muy positivas para nuestra vida. En nuestras propias manos está que hagamos lo mismo con quienes aprenden de nosotros o se hacen mejores con nuestra ayuda. 



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sábado, 7 de diciembre de 2019

Caminos para nuestra felicidad

Diez actitudes y formas de actuar. 


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Diciembre es un mes que invita a la alegría de dar y recibir; es vacaciones, aguinaldos, reencuentros, comidas especiales, fiesta y sonrisas para muchos, pero... ¿es el mes de nuestra felicidad? 

¿Qué te hace feliz?, ¿Qué te motiva?, ¿Qué haces para mantenerte motivado? 



La felicidad es un motivo que nos mueve en nuestra vida. La búsqueda de nuestra felicidad, o la de quienes amamos, motiva muchas de nuestras decisiones, acciones y relaciones. 

Sin embargo, en esa búsqueda que llamamos felicidad, solemos escoger diferentes caminos, pero… ¡No todos los caminos llevan a Roma! 



A veces perseguimos la felicidad directamente; otras veces, lo hacemos motivados por nociones como bienestar, alegría, amor, salud, prosperidad, equidad o justicia, pero, en últimas, todos soñamos con ser felices y hacer felices a otros. 

Podemos contar con las recomendaciones de investigadores y “expertos” en felicidad; algunos de ellos, han conformado una organización que tiene su sede en el Reino Unido, llamada Action for happiness



Esta organización nos propone diez claves para cultivar la felicidad en nuestra vida cotidiana. Las cinco primeras, se refieren a cinco formas de movernos o interactuar con el mundo; las cinco restantes, señalan cinco actitudes o formas de “ser nosotros mismos”. 

Estas son las cinco formas de interactuar con el mundo externo en nuestras actividades cotidianas para tener una vida más feliz:  
  • Dar: haz algo por los demás 
  • Relaciones: conéctate con los otros 
  • Ejercicio: cuida tu cuerpo 
  • Conciencia: vive la vida plenamente 
  • Experimentar: aprende nuevas cosas siempre 

Y éstas son las cinco actitudes hacia la vida que consolidan nuestra felicidad: 
  • Propósito: trabaja por tus metas 
  • Resiliencia: supera las dificultades 
  • Emociones: elige sentimientos 
  • Aceptación: siéntete bien contigo 
  • Significado: haz parte de algo más grande 

Son diez acciones motivadas porque apuntan a cultivar nuestra felicidad en nuestra vida, es decir, que tienen sentido en la medida de que nos ayudan a vivir momentos felices y a ampliar nuestro propio horizonte de lo que es la verdadera felicidad. 

Estas diez acciones son motivaciones poderosas porque satisfacen nuestras necesidades de autonomía, competencia y relaciones; igualmente, nos invitan a actuar “por nosotros mismos”, con autodeterminación. 



En este sentido, las diez claves para la felicidad pueden ser interpretadas como fuentes de motivación intrínseca porque nos permiten experimentar la satisfacción o alegría inherente a ellas mismas. 

Las diez claves para la felicidad son caminos que se entrecruzan para ayudarnos a fomentar la felicidad en nuestra vida y la de los demás. 



Como “ciencia de la felicidad” sólo encierran “cierta probabilidad” de ayudarnos a ser felices; nuestra responsabilidad siempre será el descubrir y seguir los caminos de nuestra propia felicidad, de acuerdo con nuestra situación y la de quienes nos rodean.


Al menos, sólo por hoy ¡fomentemos felicidad!




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Si quieres leer más acerca de las diez claves para la felicidad, puedes visitar a Patricia o a Iván (las explican de otra manera).

domingo, 1 de diciembre de 2019

Hacer lo que nos gusta, ¿Puede ser nuestro proyecto?

Cinco criterios para entender la motivación intrínseca. 


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La curiosidad, la atracción por lo novedoso, el deseo de aprender y enfrentar desafíos, así como el juego, en los niños más pequeños, es un buen ejemplo de una positiva tendencia humana. 

¿Cuáles actividades disfrutas?, ¿Qué has aprendido haciéndolas?, ¿Qué nuevas actividades podrías disfrutar de verdad? 


Esa tendencia humana que expresan los niños pequeños cuando son criados en condiciones favorables, es la motivación intrínseca. 

Ésta es la última entrega de las publicaciones que hemos dedicado a revisar los cinco tipos de motivación.

Definición 


La motivación intrínseca se refiere al “hacer una actividad por la satisfacción inherente que ocasiona la actividad por sí misma” (Ryan y Deci, 2000), dado que la persona la encuentra interesante, agradable o divertida. 

Por ejemplo, un niño corre por el parque y disfruta subiéndose y bajándose de los árboles o los “juguitos”, va sin un rumbo definido y se divierte con los retos. Un adolescente se sumerge horas y horas en su guitarra eléctrica o la batería, componiendo sus propias tonadas y canciones, aún sin intención de tocarlas en familia o en el colegio. 


Factores 


Parecería contradictorio hablar de “factores” de la motivación intrínseca porque hemos definido este término como los “eventos externos que influyen”; sin embargo, el ser humano siempre está inmerso dentro un contexto determinado y son las diferentes circunstancias un factor importante en su motivación. 


Cuando es intrínseca, la motivación tiene los siguientes factores: 
  • Actividad atractiva, novedosa, retadora o con valor estético. 
  • Comunicación positiva, incluyendo la retroalimentación, sobre el progresivo desarrollo de las competencias y la efectividad. 
  • Libertad para decidir y actuar en función de la situación externa. 

Una muy larga caminata con los amigos por una montaña “inexplorada” (actividad), un ambiente de reto y colaboración para escalar los pasos más difíciles (comunicación) y flexibilidad para elegir el rumbo a medida que aparecen obstáculos insalvables u destinos atractivos (libertad), es un ejemplo de cómo intervienen los factores externos en posibilitar la motivación intrínseca. 


Experiencia 


La definición de arriba ya nos dice que experimentamos gozo y satisfacción, cuando nos sentimos motivados intrínsecamente, aún ante los retos que suponga la actividad. 

No obstante, aunque se trate de actividades interesantes, agradables o divertidas, es necesario que: 
  • Impliquen desarrollar nuestras propias habilidades, competencias o conocimientos 
  • Tengamos un sentido de elección de la actividad y oportunidades para nuestra propia autodirección, debido a que esto permite un mayor sentimiento de autonomía (Deci & Ryan, 1985). 

Aquí nos conviene recordar que estos principios de la motivación intrínseca “(…) no se aplican a actividades que no presentan tales atractivos (interesante, agradable o divertida), debido a que (…) no se experimentan como motivadas intrínsecamente” (Ryan & Deci, 2000). 

Consecuencias 


Ya hemos dicho que la motivación intrínseca nos produce gozo y satisfacción por el mero hecho de realizar la actividad, desarrolla nuestras competencias, autonomía y relaciones.

En últimas, la realización de actividades intrínsecamente motivantes fortalece nuestra autodeterminación. 

Pertinencia 


La motivación intrínseca es el prototipo de la motivación, pero no podemos estar haciendo a toda hora sólo actividades que nos motivan intrínsecamente. 

Además, todos tenemos distintos intereses, conocimientos y habilidades; no hay ninguna actividad que nos resulte “intrínsecamente satisfactoria” a todos por igual. 


De manera que los formadores, educadores o líderes, en los más variados contextos de edades o circunstancias, debemos promover espacios de libertad y flexibilidad para que cada niño, joven o adulto, según el caso, pueda dedicarse a cultivar actividades que le resulten intrínsecamente motivantes. 

La motivación intrínseca es pertinente, sobre todo, cuando se busca desarrollar la “libre personalidad”, cultivar la vocación de cada individuo y consolidar su autodeterminación. En este sentido, cualquier actividad puede ser un buen recurso educativo para lograrlo; todo depende de la experiencia y la situación de cada individuo. 


Por esto es necesario, en la educación o en el liderazgo de las organizaciones, destinar lugares y momentos para “dar rienda suelta” a lo que cada uno disfrute. 



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sábado, 23 de noviembre de 2019

El poder motivador de nuestra conciencia

Cinco criterios para entender la motivación integrada. 


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Cuando una tarea es muy importante o de mucho cuidado, decimos que hay que hacerla “a conciencia” 

¿Qué haces a conciencia?, ¿Cómo fomentas tu conciencia y la de los demás?, ¿Qué sería mejor si se hiciera a conciencia? 

Pocos han explorado la profunda relación que existe entre la conciencia y la motivación, pero sabemos intuitivamente que requiere de motivación para hacer las cosas a conciencia. 



Definición 


Cuando hacemos las cosas a conciencia es porque las reglas externas o los motivos ajenos de la actividad, los hemos integrado con nuestras propias necesidades, valores o identificaciones. 



Por ejemplo, cumplimos un horario (regla) estudiando francés (reglas) para poder hacer una maestría en París (motivo) que nos permita mejorar nuestro currículum vitae (motivo) y tener mejores ingresos (motivo). 

Lo hacemos porque estudiar francés con dedicación, en el ejemplo, hace parte de “nuestra carrera” (identificaciones), es parte de nuestra responsabilidad (valores), desarrolla nuestras competencias, nos facilita la comunicación y fomenta nuestra autonomía (necesidades psicológicas) y proyecta nuestra vida. 



La motivación integrada es el tipo de motivación que integra regulaciones o motivos externos con nuestro propio yo, impulsándonos a realizar acciones con un claro sentido de voluntad y elección (Deci y Ryan, 2015). 

Factores 


Los factores de la motivación integrada son de dos tipos: eventos externos y eventos internos que nos conducen a hacer las cosas “a conciencia”. 



Los eventos externos son los recursos que nuestros padres, maestros, entrenadores, jefes o gobernantes, han usado para “concientizarnos” de las reglas o motivos de una actividad; pueden ser premios, castigos (como en la motivación externa), deberes, responsabilidad, compromiso, autoestima (como en la motivación introyectada) o conocimientos o valores (como en la motivación identificada). 

Los eventos internos son nuestros propios procesos de aprendizaje que nos conducen por la internalización y asimilación de esas reglas o motivos externos con lo que creemos que nos define o caracteriza (nuestro yo). 



Por ejemplo, la disciplina con el francés, la posibilidad de estudiar en París y la opción de ganar más dinero, las integramos con nuestro deseo de mejorar, nuestro gusto por viajar y nuestra admiración por lo francés. 

Experiencia 


Cuando hacemos las cosas con motivación integrada, todo aquello que “nos vino de afuera” -es decir, las reglas o motivos que nos enseñaron alguna vez-, son asimiladas por nosotros mismos y actuamos con un sentido completo de voluntad y elección (Deci y Ryan, 2015). 



La condición de esa internalización y asimilación de reglas o motivos externos es la experiencia de autonomía que resulta una vivencia crítica para que la regulación externa sea integrada a nuestra conciencia. 

Consecuencias 


Cuando la educación, el entrenamiento o la capacitación proporciona reglas y motivos para determinadas actividades, en un entorno que promueve la autonomía y la relación de las personas, el resultado es su mayor compromiso y autenticidad con la actividad específica. 



Además, las personas contribuyen a “ampliar” el campo de tal actividad, en la medida de que logran desarrollar nuevos motivos o reglas, que les resultan “más personales”. 

Pertinencia 


La motivación integrada es un concepto que debe guiar los programas de formación, desarrollo del talento humano y cambio cultural, especialmente cuando abordan actividades que tienen un impacto muy importante en el proyecto de vida individual o colectivo, es decir, cuando se trata de construir nuevos valores o alcanzar metas de gran importancia para todos. 



Ningún resultado resulta sostenible en el tiempo, si las personas no hemos integrado oportunamente la regulación y los motivos que lo justifican. 

En resumen, la “estrategia motivacional” más efectiva es aquella que brinda experiencias de motivación integrada o intrínseca, como lo veremos en la siguiente publicación. 



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